GNOCCHIS CON GUINDILLA & TOMATES SECOS

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¡Buenos días! Arrancamos la semana con un buen plato de gnocchis que hice la semana pasada y que me apetecía mucho compartir con vosotros. Un plato de pasta más fuerte de lo que suelo compartir dado que las guindillas le dan un toque picante que a mi personalmente ¡Me encanta!, no obstante si no te gusta el picante puedes sustituir las guindillas por otro condimento como cilantro, albahaca, orégano, etc.

INGREDIENTES (para una persona)

  • Gnocchis (cantidad según tus necesidades)
  • 1 zanahoria
  • ¼ cebolla
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 guindilla
  • 2-3 porciones de tomates secos
  • 1 cc de semillas de sésamo
  • 1 pizca de Sal
  • Pimienta al gusto

PREPARACIÓN: 

Lavamos, pelamos y cortamos la zanahoria y la cebolla a daditos pequeños. Calentamos la sartén con la cucharada de aceite. Una vez caliente añadimos la zanahoria y a cebolla y salteamos a fuego lento durante 5 minutos. Añadimos la guindilla y los tomates secos, movemos y reservamos durante 5 minutos. Paralelamente calentamos una olla con agua y una pizca de sal. Cuando llegue a ebullición, añadimos los gnocchis y cocemos. El secreto de la pasta es que no se pase de cocción y los gnoccis requieren una cocción rápida. Sabrás que están al punto cuando estos suban a la superficie.

Mezclamos en la sartén la pasta y el salteado de verduras. Servimos y añadimos la pimienta y las semillas de sésamos.

 

¡Que aproveche!

 

PIANO PIANO SI VA LONTANO

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Esa es la frase que más se repite en mi mente cuando persigo un objetivo y quien no es persistente… ¡se arriesga al abandono! Rendirme es algo que me cuesta e innovar me apasiona.

Con la llegada de Valentina, me propuse cuidarme más que nunca. Era consciente que ahora el tiempo para mí iba a ser reducido, por eso antes de dar a luz hice una lista de cosas y productos necesarios para cuidarme una vez las noches de insomnio reinaran en casa.

Creé mi lista de cosas necesarias y las compré para usarlas cuando tocara (no inmediatamente después del parto, cada cosa a su tiempo).

Tener presente mi objetivo, motivación y las ganas de sentirme “yo” en todo momento me han ayudado mucho a recuperarme ¡Y lo que me queda!

Os presento algunas cosas que forman parte de mi día a día.

1. Un té con sabor a cacao. Yo, que soy una amante del chocolate, os confieso que en mi despensa jamás falta el té ayurvédico sabor chocolate de Yogi tea ¡me chifla! Su sabor a chocolate sin aportar calorías me aporta una mezcla de placer y energía todas las mañanas.

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2. Un buen bowl de fruta. Jamás falta un buen aporte de fruta diaria, importantísimo para regular la motilidad gastrointestinal y evitar el estreñimiento. Además la fruta aporta el agua, las vitaminas y minerales que necesito para empezar el día ¡A tope de power!El sabor dulce qe proporciona la fruta me ayuda a no ir detrás de cualquier cosa que contenga azúcar.

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3. Una crema reductora. Es mi secreto a voces. La crema reductora Thiomucase me ha dado los resultados que esperaba. Te lo conté en el blog hace unos años en este post que hablaba contra la celulitis. Además, me a ayudado a reducir algunos centímetros de mi cintura 😉

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4. Un camisón sexy! Siempre va bien tener una prenda con la que sentirte especialmente atrevida y que te apetezca ponértela cuando tu figura empiece a volver a su lugar.

5. Una buena hidratante para el rostro. Sabía que las horas de sueño pasarían factura a mi rostro así que contrarrestar los efectos con la SUPER MULTI CORRECTIVE CREAM de Kiehl’s , mi marca de productos favorita, ha sido todo un acierto.

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6. Fitball. Los 30 minutos gloriosos en los que tu bebé duerme son un buen momento para darle caña al fitball. Con el fitball puedes trabajar las piernas en general y también el abdomen de forma isométrica evitando dañar tu suelo pélvico (te aconsejo que sobretodo no realices abdominales “tradicionales”).

Fitball

 

 

 

4 maneras de vencer tus atracones

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La semana pasada estabas en el trabajo y tu compañera cumplía años, ni corta ni perezosa llegó a la ofi con una bandeja de pastas y… ¡horroooor! no te pudiste controlar, esos croissanes estaban gritando tu nombre. Además llevabas una semana de perros porque tu jefe te mandó hacer un trabajo que no te gusta y no tenías tiempo ni para comer, así que cualquier cosa te bastaba aunque fuera hipercalórica y después te sintiste terriblemente culpable. “La semana que viene empiezo”

Esta semana tu novio te ha plantado, tienes a un familiar ingresado en el hosiptal y tu coche se ha vuelto ha estropear… todo se pone en contra. Las panaderías y los establecimientos de comida rápida estan presentes a cada paso que dás. Entras y engulles como si no hubiera mañana. Te comes la basura de tus problemas, te desmotivas, te vuelves más sedentaria, dejas de comer saludable. Llegas a casa, te tiras en el sofá y solo te mueves para ir a la nevera. Amiga, has entrado en el circulo vicioso de los atracones y la culpabilidad .

¿cómo puedes poner fin a esta situación?

1. Cree en tí. Deja de repetirte “no puedo”, porque puedes, como has podido con muchas otras cosas que has logrado en la vida, así que: coge papel y boli y haz una lista bien bonita y apunta tus méritos. Apláudete por ellos y valoralos ¡son tus logros!.

2. Saca partido a tu tiempo libre. Remplaza el sofá y la bolsa de dulces o patatas por un running al aire libre ¡ahora el día es más largo!, Aprovecha este tiempo para evadirte de aquello que te preocupa y te conduce a los atracones. La comida no te va ha devolver a tu novio ni va a solucionar que tu jefe te mande un trabajo que no te corresponde, simplemente va hacer que te sientas mucho peor. Durante este tiempo libre puedes meditar, buscar soluciones y poner fin aquello que te preocupa. Pon STOP a los problema y dale caña a las SOLUCIONES.

3. Organizate. No seas perezosa y planifica tu semana. Debes cumplir con tu tabla, por eso es importante que sea real. Piensa el menú semanal, haz una lista de la compra, busca los huecos para hacer actividad física y tus hobbies.

4. Convierte tus pensamientos negativos en positivos. Encuentra la distorsión de tu pensamiento. No te culpes ni descartes lo positivo. Relativiza tus pensamientos y recuerda que nunca fallamos, sino aprendemos. Decíde lo que quieres pensar, recuerda que eres libre de escoger lo que piensas.