EL APERITIVO – LA PERDICIÓN DE SARA

Idea de aperitivo saludable: Chips de Kale, bastones de zanahoria, humus y berberechos

 

Hoy quiero hablaros de la historia de Sara porque creo que es un claro ejemplo de fuerza de voluntad hacía el cambio a una vida mejor, a la vida que ella deseaba y quería.
Cuando Sara llegó a la consulta el primer día, me dejó claro que ella venía a cambiar sus hábitos alimentarios y de paso adelgazar. Lo de bajar de peso lo veía como algo secundario porqué sabía que si cambiaba su forma de comer reduciría peso sí o sí.

A los 18 años Sara vino a Barcelona a estudiar derecho, dejó el hogar familiar para instalarse en una residencia y más adelante en un piso de estudiantes. A pesar de su corta edad Sara se dio cuenta que debía cambiar el estilo de alimentarse, puesto que desde que había empezado la facultad había aumentado de peso considerablemente.
Era la menor de 3 hermanos y tanto su padre como sus hermanos padecían un poco de sobrepeso y su madre obesidad. Siempre había visto a su madre sufrir  haciendo dietas, y me comentó que ella padecía por su madre cuando presa de la ansiedad decidía darse un atracón. A Sara le daba pánico acabar como ella. Quería alcanzar un peso saludable sin buscar una figura estupenda porque era consciente que siempre sería una chica más bien anchita, pero se gustaba así misma, simplemente buscaba un peso saludable y una reeducación alimentaria que la permitiera sentirse mejor.
Sara entre  semana se dedicaba a estudiar por las mañanas y por la tarde  estudiaba algunos días, otros se quedaba mirando durante horas su serie favorita o chateando y otras veces con sus amigas de bar en bar. No había pisado un gimnasio jamás debido a que la única asignatura que había suspendido en el colegio era deporte y estaba convencida de que no valía para hacer ejercicio.
Empezamos las sesiones construyendo un plan nutricional adaptado para ella. Era una persona que el deporte no le motivaba pero teníamos claro de que debía hacer ejercicio. Sara se apuntó a clases de baile, una actividad que la hace feliz y sentirse aún más sexy y segura de sus curvas de mujer. Posteriormente Sara se animó a patinar ya que en clase de flamenco conoció a una chica que la “empujó” a practicar patinaje.
El problema constante con el que se encontraba, era el fin de semana. Casi todos los viernes se iba su ciudad, a casa de sus padres. Su familia tenía como tradición hacer vermut con amigos todos los domingos, y eso sumado a las salidas nocturnas y a alguna que otra cena con sus amigas desajustaba lo que había logrado entre semana. Aprendió a elegir comida más saludable en los restaurantes, y lo más importante: ayudó a su madre a cambiar la forma de realizar el aperitivo. Sara es muy afortunada porque en su casa todos la apoyaban y además fue un referente en su familia.

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